Fiesta de primavera
En la Eretz Israel de antaño Nisán marcaba el comienzo de la siega de cebada, acontecimiento de máxima importancia para un pueblo exclusivamente agrícola y ganadero como era entonces el judío siguiendo los preceptos de la Biblia acostumbrábanse a que en toda oportunidad en que el hombre reciba algo para su beneficio, entregara una parte al sacerdote como ofrenda a Dios, a quien debe hacerse partícipe de todos los bienes recibidos. En Pésaj pues, recogida la cebada, se hacía entrega al sacerdote del ómer, medida fija de cereal recién cortado.
En tiempos del primero y segundo templo, Pésaj se convirtió en fiesta de peregrinación, todo aquel a quien era dado hacerlo se dirigía desde su lejano hogar a Jerusalem, para hacer en el templo su ofrenda y asistir a los servicios religiosos.
Este carácter de fiesta primaveral aparece también en la liturgia de Pésaj. junto a las evocaciones históricas, figura la plegaria del rocío avecínanse ya los días de calor intenso en la que la tierra estará reseca y cada planta aguardara del cielo la dádiva de agua.
El Sábado de Pésaj se da asimismo lectura al "Cantar de los Cantares" Shir Hashirim, de Salomón. sus maravillosos versículos recuerdan la belleza del paisaje palestino en primavera; nos llevan hacia sus prados verdeantes y evocan la transformación milagrosa que sufre la naturaleza toda: " Ha pasado el invierno, la lluvia ya se fué ya aparecen las flores en la tierra, el tiempo de la canción ha llegado.

El Cordero pascual
Una de las ceremonias pascuales que se observaban en la antigua palestina, era el sacrificio de un cordero en memoria del sacrificio similar que cada familia judía hiciera en víspera de su partida de Egipto, Este acto constituía una de las practicas mas solemnes del templo.
Cada peregrino que llegaba a ciudad santa para esa fecha traía consigo un cordero, en memoria del sacrificio similar que cada familia judía hiciera la víspera de su partida de Egipto. Ese acto constituía una de las prácticas mas solemnes del templo.
Cada peregrino que llegaba a la Ciudad Santa, para esa fecha, traía consigo un cordero de su propia hacienda quien adquiriéndolo en el mercado de Jerusalem. Los peregrinos eran admitidos al templo en grupos y mientras se procedía al sacrificio de sus animales y el sacerdote cumplia diversos ritos, los Levitas entonaban los salmos acompañados por instrumentos musicales.
Terminada la ceremonia cada cual retiraba su cordero, que era luego asado sobre el fuego y consumido en la cena familiar.
Script embedded in HTML
Script embedded in HTML